HISTORIA DE NUDOS

El arte de hacer nudos es tan antiguo como la humanidad. Los pueblos de la edad de piedra utilizaban nudos para confeccionar y asegurar sus cepos y trampas, sus ropas y sus casas; cuerdas, tanto retorcidas como trenzadas se han encontrado en la tumba de tutankamon; los incas del perú utilizaban nudos en sustitución de una simbología escrita, y los griegos, romanos y otras antiguas civilizaciones, conocían tanto sobre los nudos como sabemos nosotros actualmente.

A través de su larga historia, el potencial decorativo del nudo ha sido casi tan importante como su función práctica.
Esta función de los nudos puede encontrarse en muchos lugares y a través del tiempo, desde los elaborados modelos de los mecanismos celtas, hasta los guarnecidos y flecos de la túnica de mona lisa, el cuadro de leonardo da vinci. Fueron, sin embargo, los marineros y hombres del mar, y en particular aquellos que trabajaban a bordo de los grandes veleros del siglo dieciocho y diecinueve, los que hicieron de los nudos decorativos una rama del arte popular.

La longitud de los viajes a bordo de los grandes veleros, dejaba a los marineros con poco que hacer durante largos períodos de tiempo; esto era evidente en los balleneros, que permanecían mucho tiempo en el mar manteniendo una gran tripulación. Aislados, incapaces la mayoría de leer y escribir, debían encontrar alguna forma de ocupar las horas ociosas, y la ejecución de nudos constituyó para ellos un pasatiempo ideal. No había carencia ni escasez de material, los veleros disponían de mucha jarcia, y siempre existía un gran suministro de cabos gastados o deteriorados (conocidos como jarcia trozada) para la ejecución de nudos, y cabitos o hilo de vela para el trabajo delicado.

Los marineros usaban sus horas de ocio para desarrollar diferentes formas de nudos que eran a la vez decorativos y funcionales. Los lazos, por ejemplo, se utilizaron para asegurar cualquier pequeño objeto que debía ser llevado encima en forma permanente, pudiendo colocarse alrededor del cuello, hombro, muñeca, o sujetos al cinturón, permitiendo al marinero trabajar con ambas manos y reduciendo el peligro de perder objetos irreemplazables por la borda. Los lazos podían armarse de muchas formas distintas, permitiendo al marinero marcar sus pertenencias de manera personal.

La inventiva y creatividad podía contemplarse en la forma en que los marineros combinaban distintos nudos para confeccionar redes y hamacas, o para construir algo tan complejo como una escala con un simple trozo de cabo. Los nudos planos se utilizaban para realizar esteras, que se encontraban en gran abundancia a bordo, para evitar desgastes y resbalones.

Los modernos navegantes siguen utilizando los mismos nudos de aquellos días, esto no es solamente por su probada eficacia, sino también por el alto valor decorativo de los mismos. Hamacas y escalas son tan importantes en un barco actualmente como lo fueron en los gloriosos días de la vela. Los nudos son prácticos y funcionales, pero también decorativos, enalteciendo el aspecto de cualquier embarcación.

Peter Owen