EL BARCO ANTIRROLIDO

por el Ingeniero Gerardo Botticini

 

El nombre de Bessemer está indisolublemente asociado a la industria siderúrgica. Este ingeniero inglés del siglo19 fue el inventor del convertidor de hierro por reducción de oxígeno para producir el acero, con lo cual logró una eficiencia notabilísima en el costo de producción del material que impulsaría la revolución industrial. Pero también se lo debe recordar como el inventor de una patente de un salón anrtirrolido para la náutica que resultó ser un notable fracaso.

Henry Bessemer vivió entre 1813 y 1898 en Londres y revolucionó la industria del acero por medio de su “horno pera” o convertidor que consiste en un gran recipiente giratorio en el cual se vuelca el arrabio (hierro en fusión del alto horno) y se le inyecta aire para lograr en ese estado de incandescencia reducir químicamente los componentes indeseables del hierro para logra el material llamado acero. Es decir, se logra controlar bajando los porcentajes de carbono y otros minerales que acompañan en exceso al arrabio para lograr un material con propiedades mecánicas notables como son los aceros que se usan en la industria. Con este invento se hizo célebre y pasó a la galería de los grandes inventores del siglo de la revolución industrial.

Pero estos hombres de genio no pueden con su genio y siguen inventado cosas a veces extravagantes.

El ingeniero en cuestión, era hombre de empuje y fuerte pero tenía como muchos mortales una debilidad frente a los mareos de mar, y famoso es el hecho de que el arquetipo de comandante naval de la marina de guerra inglesa, el almirante Nelson, sufría como un condenado el mal de mar.

En esa época las travesías de Inglaterra al continente europeo se realizaban exclusivamente cruzando el canal por barco.

Así ocurrió, que en 1868, durante una travesía por el canal de la Mancha, de Calais a Dover tuvo que ser atendido por los médicos recuperándose recién después de 24 horas del desembarco. A consecuencia de este episodio Henry se puso a desarrollar una idea que consistía en un salón de pasajeros antirrolido.

Este salón oscilante debía ser, en su primera versión, suspendido en su centro y evitar tanto el rolido como el cabeceo del barco.

Con pequeños modelos en escala se presentó a los astilleros Maudslay Sons & Field a quienes encargó un pequeño vapor equipado con ese salón oscilante. Lamentablemente el diseño resultó ser muy pequeño y lo tuvo que vender antes de terminarlo por 1.000 Libras esterlinas, lo que significaba la tercera parte de lo invertido. Pero terco, como buen ingeniero inventor, continuó experimentando y, en su residencia de Denmark Hill en Londres, armó sobre una estructura de 6m x 6 m un salón original de 4,2m de largo por 3,6 m de ancho, suspendido y movido por una máquina de vapor que lograba simular escoras y cabeceos de hasta 15º.

El experimento todavía no estaba maduro en su desarrollo, pero el prestigio del genial inventor, ya encumbrado por sus desarrollos de la industria siderúrgica, hicieron que se formara una sociedad anónima con capital de 250.000 Libras Esterlinas llamada la “ Sociedad del Salon de Bessemer” para proveer a los barcos del canal en sus viajes entre Inglaterra y Francia con esos sofisticados salones oscilatorios: Sus accionistas esperaban ganar mucha plata con este invento.

El primer, y único, contrato lo realizan con la “Earles Shipbuilding and Engineering Company “ que les encarga para su barco de 113 metros de eslora un salón de estas características.

El navío llevaba dos máquinas de vapor que accionaban 2 pares de ruedas laterales de 10 metros de diámetro hacia proa y hacia popa con las cuales se esperaba lograr una velocidad de 18 nudos y se decidió limitar el grado de libertad de sus movimientos de oscilación al eje antirrolodo solamente. Un giróscopo regulaba las válvulas del sistema hidráulico que accionaba el movimiento compensatorio para mantener en todo momento la posición vertical.

En su viaje inaugural, a pesar del buen tiempo, el barco mostró serias deficiencias en el control de sus maniobrabilidad y además una menor velocidad de solamente 11 nudos porque no se tuvieron en consideración las líneas de corriente cerca de los afinamientos de proa y de popa como incidirían sobre las ruedas, de tal manera que en su recalada en Calais necesitó hacer una maniobra complicada para atracar y golpeó el muelle por lo cual las autoridades de puerto francés exigieron una reparación de daños por 2.800 libras

Al volver a Dover sufrío nuevamente daños en la maniobra de atraque, pero acá estaba entre paisanos y entre bueyes no hay cornadas.

Durante viajes subsiguientes quedó demostrado que no se lograba el suficiente amortiguamiento de las oscilaciones y que su limitación a los movimientos de rolido sin tener en cuenta el cabeceo no daba un gran beneficio.

Evidentemente los bolsillos de los inversores en tan célebre sociedad estaban exhaustos y dijeron a Henry: basta de inventos, por lo que nunca más se habló del tema.

Un empresario conocido mío, inversionista que busca oportunidades de colocar su dinero en negocios de riesgo, sabiendo de mi profesión me dijo una vez:

¿sabe cuales son las maneras clásicas de perder mucho dinero?
Empecé a intentar recordar casos desafortunados familiares y de conocidos, pero me paró abruptamente y me dijo.
Mire, los estudiosos del tema reconocen tres esquemas paradigmáticos:
El primero: es en el juego
El segundo: es con una mujer.
El tercero: es con un ingeniero.
Yo le contesté sorpendido ¿ah si? y dígame ¿cuál es la diferencia?
La primera, en el juego, es la más emocionante y excitante.
La segunda, con una mujer, es la más placentera.
La tercera, con un ingeniero, es la más segura.